jmaa.tv presenta ★ un drama romántico calenturiento ★ edición en castellano
🦴 ¡GUAU GUAU! 🦴 PERRITA ya disponible en castellano, euskera (TXAKUR NESKA) e inglés (PUPPY GIRL) 🦴 Kindle y tapa blanda en Amazon 🦴 press kit oficial para medios 🦴 contacto: jmaa@jmaa.tv 🦴 hecho con ♡ desde Errenteria 🦴
Joan Marie Arroyo Alcón

PERRITA

un drama romántico calenturiento de dos lesbianas trans en una relación tóxica
♡ puppy girl ♡ ¿quién es una buena chica? ★ ¡guau guau! ★ made in Donostia

🦴 El libro

Portada de PERRITA, edición en castellano: ilustración de Marie, chica-perrita con bozal rosa, collar y correa de perlas bajo neones nocturnos
¡NUEVO!
TítuloPerrita (orig. Puppy Girl / eusk. Txakur Neska)
AutoraJoan Marie Arroyo Alcón
IdiomasEspañol · Euskera · Inglés
FormatosKindle y tapa blanda (Amazon)
GéneroDrama romántico · ficción literaria adulta (+18)
EscenarioSan Sebastián / Donostia, escena alternativa
Enlacejmaa.tv/puppy-girl
disponible YA amor sin filtros

💌 Sinopsis

Marie creía haber encontrado el amor de su vida.

Roxy la llamaba buena chica. Le daba cariño, atención y un lugar al que pertenecer. Para Marie, una chica-perrita acostumbrada a sentirse sola, era todo lo que necesitaba.

Hasta que todo empezó a desmoronarse.

Entre relaciones tóxicas, humillaciones públicas, música, fiestas nocturnas y una ciudad que parece observar todos y cada uno de sus errores, Marie se verá abocada a un doloroso viaje para descubrir cuánto está dispuesta a sacrificarse por ser amada.

Perrita (Puppy Girl) es la historia de dos mujeres transgénero en San Sebastián en una relación amorosa tóxica con una dinámica BDSM de puppy play. Una historia de amor realista, intensa y sin filtros.

🎤 Sobre la autora

Joan Marie Arroyo Alcón, con pelo rosa, gargantilla y top de rejilla, sosteniendo un ejemplar de Perrita

Joan Marie Arroyo Alcón · Errenteria
Mujer trans, escritora, música y artista independiente.

Autora autopublicada. Comprometida con la representación real y diversa de las experiencias trans y queer. Es también música de electroindustrial pop e hyperpop, streamer y artista independiente. En su obra y su música aborda temas como la identidad, la disidencia, la salud mental y la libertad de ser.

web: jmaa.tv insta: @jmaa.tv e-mail: jmaa@jmaa.tv

📸 Galería para prensa

Ilustración promocional de Marie con bozal rosa, top blanco con corazón de perrito y correa de perlasarte promocional ♡
Portada en alta resolución de la edición en castellano de Perritaportada ES ♡

Fotos de la autora, portada en alta resolución, sinopsis completa y extractos bajo solicitud → jmaa@jmaa.tv

🎙️ Temas de entrevista

  • ¿Por qué casi no existen historias románticas protagonizadas por mujeres trans?
  • Puppy play más allá del estereotipo: contar una relación desde dentro.
  • Del guión cinematográfico a una novela independiente: el nacimiento de Perrita.
  • Ser una autora trans y autopublicar desde Guipúzcoa o San Sebastián.
  • ¿Puede una historia de amor trans ser simplemente una historia de amor?

🔞 Extracto de demostración

Este extracto promocional contiene lenguaje explícito, sexualidad y consumo de drogas, tal y como aparece en la novela. Solo para personas adultas y medios acreditados.

El puñado de meses anteriores había sido absolutamente demencial. La noche prometía ser otra noche de ideas traviesas y decisiones calientes, porque era sábado por la noche en el club Dabadaba, allí cerca. La música sonaba tan fuerte, con himnos de techno y hardcore, que desde fuera se oía el latido rebotante de los bombos y los bajos sintéticos llamándote a su presencia. La gente estaba disfrutando de lo lindo; bebiendo, bailando y disfrutando de la noche en la que, por un ratito, podían evadir sus responsabilidades y olvidarse de todo en la larga noche.

Marie y su dueña y novia Roxy estaban allí, disfrutando de la noche, bailando hasta el amanecer mientras la música las guiaba en una noche de lujuria alimentada por drogas y alcohol de lujo. Esa noche, Marie pensó que había sido la mejor perrita del mundo, cuando la diversión de la fiesta empapó la noche entre las copas, las drogas y los chupachups. Esa noche sería una noche para recordar.

Antes de esa noche, varios meses atrás, se habían conocido en un espacio online de Discord lleno de mujeres trans saliendo entre ellas. El servidor de Discord giraba en torno al BDSM, los kinks y cosas así, algo por lo que Marie y Roxy estaban claramente interesadas, ya que Marie era sumisa y Roxy se descubrió a sí misma como domma. Roxy era más joven que Marie, porque Marie tenía 36 y Roxy 28, una diferencia de edad que en realidad no parecía preocupante pero que dejaba una brecha generacional un tanto perceptible. Dio la casualidad de que tuvieron la suerte de estar bastante cerca la una de la otra en la misma zona, así que la charla inicial fue online y luego empezaron a quedar en persona. Pronto descubrieron su afinidad por el puppyplay: Marie tenía pasión por ser la buena perrita de Roxy, y a medida que empezó a confiar más en Roxy, el kink se convirtió en una dinámica de relación; disfrutaban de cada momento en el que, en su intimidad, entraban en esta misma dinámica; Marie era la perrita y Roxy era la ama domma. Frecuentaban a menudo el club Dabadaba para entregarse a actividades muy, muy pecaminosas, pero, en general, parecía una relación bastante sana aunque kinky. Así que esa noche iba a ser salvaje.

Y bailaron, en la pista de baile de un rojo oscuro, mientras las luces rojas del club parpadeaban rítmicamente al compás de la música, con una intensidad que te bombea el corazón como una calada rápida de poppers. Entonces Roxy paró un momento, necesitaba su dosis.

– “Perrita, vamos un segundo al baño”, gritó Roxy al oído de Marie, porque la música lo hacía casi inaudible.

Marie asintió y siguió a Roxy hasta el baño del club entre la multitud de gente que disfrutaba de la noche. Roxy acaba arrastrando a Marie del brazo de una forma como alegre hasta el váter del club, y cuando entran en el baño de mujeres, una sala cubierta de grafitis y pegatinas, como si el abandono de esa sala fuera claramente evidente por los años transcurridos, las dos empiezan a hablar tranquilamente porque dentro del baño la música no es tan intensa.

– “Tía”, le dijo Roxy a Marie, “esta canción es que es dura, va durísima, me encanta, ¿a ti no te encanta?”

– “Ajá”, asintió Marie, tímida pero convencida.

Las chicas llegan al espejo a retocarse el maquillaje un rato. A Marie se la veía con su collar de perro de siempre y un top sin mangas rosa con la estampa de la huella de un perro, y la falda de debajo era la guinda perfecta de ese conjunto. Roxy iba como más extravagante, su look parecía más un desfile de moda que otra cosa. Mientras se retocan el maquillaje con cuidado, la conversación informal continúa.

– “Es que es la puta locura lo dura que va, me pone cachonda cada puta vez, Perrita.” Roxy dirigió un poco la mirada hacia Marie. “¿Tú estás bien?”

– “Sí.” Marie estaba simplemente bien, mientras también se retocaba el eyeliner y los labios negros.

– “Vale, igual estás guapísima”, le dijo Roxy a Marie a modo de piropo antes de volver al espejo. Y sigue: “¿te has enterado de lo de ese tal Tenia?”

– “Ajá”, afirmó Marie.

– “Tía, ese tío quedó destrozado, la semana pasada, en la otra fiesta, andaba liándose con el otro tío y le dieron una paliza. O sea, hasta hacerlo puré, joder. ¡Con un extintor!”

– “¡Hostia!” Marie se quedó flipando al oír ese detalle en concreto.

– “¡Sí! ¡Al tío lo mandaron al hospital justo después, menudo tío de mierda!”

– “Ya”, afirmó Marie en shock, “me preocupa.”

– “No hace falta que te preocupes, Perrita”, Roxy miró a Marie mientras se perfilaba un poco más, “yo sé que ese tío era un gilipollas de todas formas; no dudó en ponerse demasiado baboso con las chicas antes, por eso le dieron. Se pasó de la raya, tía.”

– “Ya, no sé, ese tío también me daba mal rollo. Me acuerdo de que me estuvo sobando un rato.”

– “Espera, ¿en serio?” Roxy miró sorprendida a Marie.

– “Sí.”

– “¿Qué te hizo?”

– “Él, eh… me estaba restregando la entrepierna contra el culo.”

– “Tía, ese tío no sabe que tienes una pollita de chica entre las piernas, fijo.”

– “¡Ya!” Marie se ríe.

– “Aunque…”, se da cuenta Roxy, “al tío le habría dado exactamente igual que tuvieras pollita o no, es un pervertido de campeonato.”

– “Ajá”, asiente Marie.

– “Qué va, tía, si un tío se me acerca así, le recoloco la cara como un cubo de Rubik.”

Marie se rió mientras Roxy continuaba:

– “¡Ya sabes por dónde voy, tía! Ese tío no viviría para contarlo, le convertiría la cara y los huevos en confeti.”

Marie seguía riéndose.

– “¡Qué violenta eres!” Marie señaló a Roxy entre risas y risitas.

– “Ay, Perrita, tú no sabes nada de violencia.” Entonces Roxy, por curiosidad, preguntó: “¿y tú qué? ¿Qué harías tú?”

– “¿Yo?” A Marie la pilla un poco desprevenida la pregunta de Roxy. “Yo… no sé… yo… le daría un puñetazo en la cara, supongo, je.”

– “O sea, no es mala idea, pero suena un poco soso”, sugirió Roxy, “a lo mejor tendrías que ponerle un poco más de chispa, ¿eh, Perrita?”

– “¡Supongo! Ja ja…” Marie se rió, otra vez.

– “Qué va, tranqui, Perrita”, le afirmó Roxy a Marie, “ya veo que no le harías daño ni a una mosca, como siempre, ¡pero no pasa nada! ¡Relájate! No todo hay que arreglarlo a golpes, digo yo.”

– “Ya, supongo…” Marie sigue tímidamente terminando de retocarse el maquillaje.

– “Tía, por cierto, estás guapí-si-ma con ese maquillaje”, le afirmó Roxy a Marie con seguridad, “no es coña, y me encanta el pelo, es que…” Roxy procede entonces a hacer con la mano el gesto de un beso de chef.

– “Gracias.” Marie sonríe con suavidad mientras se sigue mirando en el espejo, tras dirigir brevemente la mirada hacia Roxy.

– “En serio, tía, ¡el rojo te queda buenísimo! Estás buenísima.”

Siguió un silencio bastante incómodo, la música del club fuera del baño seguía golpeando sus graves a través de las paredes, no lo bastante invasiva como para molestar el diálogo, pero sí lo bastante audible como para sentirse a través de la escucha de las paredes. Roxy mira e inclina la cabeza hacia Marie con una sonrisa frívola, como si estuviera a punto de cometer un crimen junto a ella.

– “Oye…”, dijo Roxy con seguridad, “¿te importa mirar mientras me meto una rayita rápida y te doy un premio?”

– “¿Qué?” Marie parece un poco confundida.

Roxy saca rápidamente del bolsillo una bolsita que parece contener cocaína y se la enseña a Marie como si no tuviera nada que ocultarle.

– “Voy a esnifarme una raya rápida de coca por la nariz, cari.” Roxy continuó: “¿te apuntas?”

– “V- vale, supongo.” Marie responde con dudas.

– “Venga, entremos ahí”, señala Roxy con la cabeza un cubículo vacío del baño.

Entran en un cubículo medio limpio, igualmente lleno de grafitis y pegatinas por todas partes, mientras la taza del váter está hecha un auténtico desastre, sin el asiento en condiciones encima, pero el cubículo parece funcional. A ninguna de las dos chicas le importa demasiado, así que Roxy cierra la puerta del cubículo con ellas dentro y echa el pestillo por dentro. Deja la bolsita de cocaína encima del váter, para luego sacar del bolsillo un chupachups, de sabor fresa, y sostenerlo delante de la cara de Marie como premio. Marie parece encantada.

– “A ver”, continúa Roxy, “ya sé que tú no te drogas, cari, y no pasa nada, pero por hacerme este favor y por hacerme buena compañía, aquí tienes un premio…”

Roxy procede a desenvolver el chupachups, Marie abre un poco la boca anticipando el premio de perrita, y Roxy, ya desenvuelto, le coloca con cuidado el chupachups en la boca a Marie.

– “¿Quién es una buena chica?” le pregunta Roxy a Marie.

– “¡Guau, guau!” Marie ladra de forma súper realista mientras recibe el premio que se merece.

– “¡Claro que sí!” confirma Roxy mientras le acaricia las mejillas a Marie como a una buena perrita, “¡eres tan buena chica, cielo! ¡Buena chica! ¡Ahora siéntate!”

Marie obedece y se sienta en el suelo como una perrita bien adiestrada, jadeando y sonriendo alegremente mientras juega con el chupachups en la boca y con la lengua. Marie no es ninguna novata en esta dinámica, conoce a Roxy como su dueña de perritas desde hace ya bastante tiempo, y es feliz con ella. Marie encuentra consuelo en esta dinámica BDSM que tiene con Roxy como buena perrita. Y, desde luego, está cómoda.

Roxy abre la bolsita de cocaína y, con cuidado pero con agilidad, dibuja una raya de cocaína encima de la tapa del váter, usando una tarjeta de crédito de repuesto. Mientras coloca la raya de cocaína, continúa:

– “A ver, Perrita, no quiero ser una aguafiestas ni nada, pero es que siento… no sé, esta fiesta es un poco demasiado agobiante, como… seguramente nos vendría bien un ratito para nosotras, ¿sabes? Un poco para las dos…”

Marie se da cuenta de que Roxy quiere ponerse íntima por una vez. Eso le gusta.

– “Sí.” Marie jadea como si estuviera a punto de excitarse.

– “Así que…”, continúa Roxy, “a lo mejor no te importaría… venirte a mi casa y pasar un ratito las dos solas, ¿sabes?”

– “Vale.”

– “Guay.” Roxy acaba liando un tubito con un billete de 10 y esnifando por él la última raya de cocaína, ágilmente, para luego seguir aspirando los restos con la nariz.

Roxy se acerca entonces a Marie y deja que se levante, tirando de ella hacia arriba por el brazo con suavidad. Fija la mirada en la cara de Marie.

– “Bueno”, admite Roxy, “a lo mejor podemos bailar un poquito más, solo para entrar en calor.”

– “Sí.” Marie está de acuerdo.

Roxy empieza a acorralar a Marie contra la pared del cubículo y, en su insinuación, empieza a restregarle la mano suavemente contra la entrepierna. Está claro que quiere más, y las dos quieren más, seguro. Marie sigue chupando el chupachups que tiene en la boca mientras sonríe con picardía y pone cara de cachonda.

— “¿Igual te apetece ponerte cachonda?” le pregunta Roxy a Marie con picardía mientras le sigue acariciando los testículos por debajo de la falda y las bragas.

— “Sí…” Marie jadea excitada, disfrutando de cada parte. Nota su pollita palpitando detrás de las bragas y de la mano de Roxy bajo la falda.

— “¿Sí?” Roxy juega no solo con la mano, sino también con las palabras. “¿Quieres jugar un poquito cuando lleguemos a mi casa, Perrita?”

Marie afirma una vez más.

— “Sí… ajá…”

Marie está más cachonda que una coneja. Le apetece muchísimo que la provoque su dueña y ama, sabe que cada vez que se ponen íntimas Roxy le juega con la polla y los huevos tan bien que se retuerce como una perra en celo. Marie se muerde el labio y baila la cintura encima de la mano de Roxy, que le agarra la entrepierna con firmeza. La sensación es caliente en el aire, no necesariamente por el tiempo que hace, sino porque las dos chicas sudan mientras se siguen dando placer; una ofreciendo sus genitales a la mano cuidadosa y la otra dando placer a dichos genitales; todo en esta sutil danza erótica.

– “Mmmh, te gusta eso, ¿verdad, Perrita?” le pregunta Roxy con picardía a Marie.

– “Sí…” exhala Marie, todo lo a gusto que está.

– “¿Quieres que te folle esa pollita? ¿Sí?”

– “Sí…” se exaspera Marie.

– “¿Sí?”

– “Sí… mmmh…”

– “¿Estás bien cachonda, perrita?”

– “Ah, sí…”

– “¿Eres una perrita cachonda?”

Marie hace un montón de gemiditos de perro de forma sensual, que recuerdan a los de una perra en época de celo.

– “Sí…” jadea Marie entre gimoteos.

– “Pídemelo.” ordena Roxy.

Roxy empieza entonces a comerle la boca a Marie con el chupachups dentro. La saliva se intercambia sutilmente entre sus lenguas, con el chupachups bailando entre ambas sin caerse. Roxy nota cómo la pollita de Marie se le endurece en la mano un poquito, y la punta suelta un hilillo de presemen a través de las bragas.

Paran un momento antes de que Marie, por fin, le confiese sus intenciones a Roxy:

– “Fóllame.”

– “¡Muy bien, buena chica!” exclama Roxy con júbilo, “vamos a bailar…”

Roxy coge con cuidado la mano de Marie, quita el pestillo y las dos chicas salen de vuelta a la multitud de la pista de baile, mientras Roxy la lleva hasta allí. Luego se agarran la una a la otra por la cintura. Empiezan a acariciarse el cuerpo mutuamente en una danza erótica y compartida al ritmo de la música techno del club.

– “Joder…” gimotea Marie como un animal cachondo, “me pones muchísimo…”

– “Tía”, le recuerda Roxy, “esto es solo el aperitivo… cuando volvamos a mi casa, te voy a hacer correrte como una loca… te voy a hacer correrte un montón de veces como si no tuviéramos nada más que hacer…”

Marie empieza a tocar y a acariciar la entrepierna de Roxy mientras siguen bailando la noche de forma sensual, agarradas la una a la otra.

– “A lo mejor tú también necesitas correrte…” meditó Marie.

– “Sí…” respondió Roxy, mientras seguía dando órdenes a su perrita: “¿me haces el favor de ser mi buena perrita y compartir ese chupachups conmigo?”

– “¡Claro!” rió Marie, sonriendo como una hiena matriarcal y lujuriosa.

Con un chupachups en la boca, Marie empieza a besar a Roxy con lujuria, ambas navegando con sus lenguas húmedas alrededor del mismo chupachups que mantienen entre sus bocas y labios. Nadie más se da cuenta ni le importa, no hay nadie ahí para detenerlas, en el abrazo amoroso de esta danza erótica y sensual. Se restriegan las entrepiernas mientras mueven los traseros en esta especie de danza sensual y amorosa, sin que nadie se dé cuenta. A lo mejor había alguien lo bastante curioso, meditó Marie con dudas, pero a ninguna de las dos acabó importándole. Siguieron moviéndose sensualmente al flujo de la música. Como un doble striptease sin quitarse ninguna ropa.

Está claro que se lo están pasando bien, y a nadie más parece importarle.

Entonces Roxy para un segundo.

– “Esta música me aburre.”

– “Seguramente.” respondió Marie con curiosidad.

– “¿Sabes qué? Vamos a follar a mi casa. ¿Quieres esta pollita?” le preguntó Roxy a Marie.

– “¡Sí!” El júbilo cachondo en la cara de Marie era palpable.

– “Muy bien, Perrita, salgamos de este cuchitril.”

– “¡Ja ja! ¡Sí!”

– “Eres tan buena chica.” Entonces Roxy le da a Marie un ligero masajito en la barriga como si fuera su mascota preferida del mundo, como un buen premio para la noche.

Ha sido una noche larga en el club, y las dos chicas van de camino a casa de Roxy. Caminan juntas más o menos al mismo ritmo relajado, saliendo del club a las calles cercanas de fuera para coger un transporte. Se ve a las dos chicas agarrándose la una a la otra por el trasero, a menudo jugueteando de forma pícara con la entrepierna de la otra mientras hablan de camino a casa de Roxy.

Mientras Roxy le soba la entrepierna a Marie en plan juego, ella intenta pararlo de forma no evasiva, riéndose como una auténtica monada:

– “¡Ja ja! ¡Para! ¡Estamos en público!”

– “Ay, ya lo sé.” A Roxy no parece importarle que puedan estar observándolas completos desconocidos, mientras juguetean con las partes íntimas de la otra en mitad de la calle.

Roxy y Marie siguieron jugueteando con dichas partes íntimas, hasta parecía que le hacía cosquillas a Marie de un modo u otro, sumándose a la sensación divertida y cachonda.

– “¡Ja ja ja! ¡Para ya!” cacareó Marie, “¡te he dicho que estamos en público!”

– “Me la suda”, insistió Roxy con una mueca autoritaria y juguetona, “eres mi mascota, puedo hacer contigo lo que me dé la gana.”

Las dos chicas se agotan de tanto jugar con las manos en las entrepiernas, hasta que Marie acaba apoyando la cabeza en el hombro de Roxy y rodeándola con los brazos; la relación debía de estar en su punto álgido, esa fiesta era prueba evidente de que la relación cachonda entre las dos tiene un potencial inmenso para una relación amorosa y cariñosa. Marie era la buena perrita de Roxy, y está contenta con ello, no le importaba ser su mascota y que le hicieran lo que fuera.

– “Mira…” bromea Marie, agotada, “ya sé que soy una perrita, pero ¿de verdad tienes que ser tan perra?”

– “¿Yo?” Roxy se hace la sorprendida.

– “¡Sí!”

– “Ja ja.” Roxy se ríe.

– “A ver”, señala Marie, “que estamos en mitad de la calle, ¿a lo mejor esperamos un poco hasta llegar a tu casa?”

– “¡Ay, que te estoy vacilando!” cacarea Roxy de forma juguetona.

– “¡Pues guárdate la follada para entonces!”

Roxy empieza a juguetear con los pechos de Marie, insistiendo en sus avances románticos.

– “¿No puedo provocarte un poquito mientras tanto?” insiste Roxy.

– “¡No! Ja ja” Marie también insiste, pero luego reflexiona una fracción de segundo y se lo replantea, “bueno… a lo mejor. Solo un poquito. De hecho… no me importa ser tu mascota un rato.”

Roxy se ríe con dulzura mientras las dos chicas se miran a los ojos, ambas meditando en silencio la una sobre la otra y reflejándose la una en la otra antes del clímax público: proceden a besarse con lujuria con una pasión digna del segundo círculo del Infierno de Dante. Sus lenguas se enredan en una danza que solo se ve en los vídeos amateur más hardcore de OnlyFans de mujeres transgénero morreándose y poniéndose guarras la una con la otra.

– “Ay, dios…” jadea Marie de forma sensual, “joder…”

– “Mmmm…” Roxy sonríe levemente mientras sigue saboreando la boca y los labios de Marie, “¿te gusta eso?”

– “Sí… qué bien…” Marie está tan excitada con todo el tema del morreo que echa vapor como una sauna.

Roxy procede entonces a agarrarle la entrepierna a Marie una vez más y a acariciársela con entusiasmo con la mano, mientras empieza de nuevo el mismo ritual que en el baño del club; mientras Roxy le frota y le manosea la pollita y los huevos de chica a Marie por detrás de las bragas y bajo la falda, Marie mueve las caderas de una forma que intensifica la excitación y la fricción tanto de la mano de Roxy como de las gónadas de Marie. Marie incluso aprovecha para agarrarle una nalga a Roxy y, a veces, dársela un poco. Se nota que seguramente están montando un espectáculo, pero ya son las 12 de la medianoche y casi no hay un alma en la calle para darse cuenta de lo más mínimo o para que le importe. Lo saben. Les da igual. Están disfrutando del momento.

© Joan Marie Arroyo Alcón · extracto promocional de Perrita · reproducción solo con permiso de la autora

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